martes, 2 de junio de 2015

Luchando por lo que quieres

Dicen que siempre que se cierra una puerta, se abre una ventana, pero lo que no nos cuentan es que lo que a través de ella vemos, la mayoría de las veces es una constante niebla que hace que pese a que este abierto un nuevo camino, sea algo que no nos ayude y no sepamos cómo actuar.

La vida es una constante carrera de fondo, la cual se nos muestra como una continua serie de etapas, por las que debemos de pasar. Hay algunas que son más duraderas que otras, otras que son más agradables y queremos que nunca terminen y otras que por el contrario desde el primer segundo estamos deseando que acabe. Independientemente de las características que presenten, hay una cosa clara y es que de cada una de las etapas siempre vamos a sacar algo que aporte a nuestra vida y a nuestra forma de ser y vivir algo, nos enseñara a no volver a cometer un error, a como deberías de haber actuado en un situación concreta o simplemente dejara una marca que te recuerde algo. Sea como sea, aquello que hemos vivido y que hemos tenido que dejar a un lado en nuestra vida, podemos volver a recordarlo tantas veces como queramos, pues para eso tenemos los recuerdos, pero lo importante es que no debemos vivir de ellos, más si son buenos o malos, posiblemente nos generen más desasosiegos que otra cosa, y al igual que el futuro es algo que no puedes controlar, el pasado es algo que ya no existe, por tanto cuanto más si cabe, vivir en las sensaciones y emociones del presente.


Muchos de nuestros sueños acabaran sin hacerse realidad y caerán en un inmenso mar de sueños rotos, pero desde esta posición y mirando a eso mar, sin límites, que podría albergar miles y miles de sueños, simplemente me planteo que los míos llegaran tarde o temprano a ese mar, pero sin antes haber luchado por llevarlos a cabo, después de caer una y otra vez, sufrir, levantarme y volver a caer, pues el tiempo es algo que ni controlamos ni podemos recuperar, no quiero mirar atrás y ver que solo me queda un paso que dar y he dejado de luchar por aquello que en esta vida he querido, que cuando mi rio llegue a su final, pueda decir que por mucho que me hubieran ofrecido, he sido y llevado la vida que he querido y nada ni nadie guiara nunca mi vida, podrán opinar, podrán darte cosas, hacerte ver la vida que llevabas años sin ver, porque ya he desperdiciado mucho sin vivir y si no fuera porque me abriste los ojos, seguiría pasando sin pena ni gloria por un camino sin vida.

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