Dicen que siempre que se cierra una puerta, se abre una
ventana, pero lo que no nos cuentan es que lo que a través de ella vemos, la
mayoría de las veces es una constante niebla que hace que pese a que este
abierto un nuevo camino, sea algo que no nos ayude y no sepamos cómo actuar.
La vida es una constante carrera de fondo, la cual se nos
muestra como una continua serie de etapas, por las que debemos de pasar. Hay
algunas que son más duraderas que otras, otras que son más agradables y
queremos que nunca terminen y otras que por el contrario desde el primer
segundo estamos deseando que acabe. Independientemente de las características
que presenten, hay una cosa clara y es que de cada una de las etapas siempre
vamos a sacar algo que aporte a nuestra vida y a nuestra forma de ser y vivir
algo, nos enseñara a no volver a cometer un error, a como deberías de haber
actuado en un situación concreta o simplemente dejara una marca que te recuerde
algo. Sea como sea, aquello que hemos vivido y que hemos tenido que dejar a un
lado en nuestra vida, podemos volver a recordarlo tantas veces como queramos,
pues para eso tenemos los recuerdos, pero lo importante es que no debemos vivir
de ellos, más si son buenos o malos, posiblemente nos generen más desasosiegos
que otra cosa, y al igual que el futuro es algo que no puedes controlar, el
pasado es algo que ya no existe, por tanto cuanto más si cabe, vivir en las
sensaciones y emociones del presente.
Muchos de nuestros sueños acabaran sin hacerse realidad y
caerán en un inmenso mar de sueños rotos, pero desde esta posición y mirando a
eso mar, sin límites, que podría albergar miles y miles de sueños, simplemente
me planteo que los míos llegaran tarde o temprano a ese mar, pero sin antes
haber luchado por llevarlos a cabo, después de caer una y otra vez, sufrir,
levantarme y volver a caer, pues el tiempo es algo que ni controlamos ni
podemos recuperar, no quiero mirar atrás y ver que solo me queda un paso que
dar y he dejado de luchar por aquello que en esta vida he querido, que cuando
mi rio llegue a su final, pueda decir que por mucho que me hubieran ofrecido,
he sido y llevado la vida que he querido y nada ni nadie guiara nunca mi vida,
podrán opinar, podrán darte cosas, hacerte ver la vida que llevabas años sin
ver, porque ya he desperdiciado mucho sin vivir y si no fuera porque me abriste
los ojos, seguiría pasando sin pena ni gloria por un camino sin vida.

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